Violencia de género – ¿Qué hacer y cómo detectarla?

Cuando se habla de violencia contra las mujeres, no solo se habla de agresiones físicas.

La violencia de género ha sido y sigue siendo una de las manifestaciones más claras  de la desigualdad, subordinación y de las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres. Este tipo de violencia se basa y se ejerce por la diferencia subjetiva entre los sexos. En pocas palabras, las mujeres sufren violencia por el mero hecho de ser mujeres, y las víctimas son mujeres de cualquier estrato social, nivel educativo, cultural o económico.

La violencia de género es aquella que se ejerce sobre las mujeres por parte de quienes estén o hayan estado relacionados a ellas por afectividad (parejas o ex-parejas). El objetivo del agresor es producir daño y conseguir el control sobre la mujer, por lo que se produce de manera continuada en el tiempo y sistemática en la forma, como parte de una misma estrategia.

Nada justifica el ejercicio de violencia y vos nunca tenés la culpa de ser víctima de violencia. Si sos mujer y sufrís cualquier tipo de violencia o corrés peligro de sufrirla, tenés derecho a pedir ayuda y protección.

La violencia de género puede afectar:

·  tu vida,

·  tu libertad,

·  tu dignidad,

·  tu integridad física, psicológica o sexual,

·  tu situación económica,

·  tu seguridad.

Tipos de violencia de género

La violencia de género puede adoptar diversas formas y manifestarse en episodios aislados o todo el tiempo. No siempre la violencia involucra el aspecto físico; en ocasiones produce el mismo daño, pero se pone de manifiesto en forma verbal.

Física:

Esta es la forma más evidente de violencia. La que se emplea contra el cuerpo de la mujer produciendo dolor, daño o riesgo de producirlo y cualquier otra forma de maltrato agresión que afecte su integridad física.

Psicológica:

Es una forma de abuso que no utiliza la violencia física, pero produce cicatrices muy dolorosas. Causa daño emocional, disminución de la autoestima y perjudica el pleno desarrollo personal. Por ejemplo, cuando una persona descalifica, desvaloriza o humilla a una mujer, en la intimidad o frente a otras personas. Incluye también la culpabilización, vigilancia constante, limitación del derecho de circulación o cualquier otro medio que cause perjuicio a su salud psicológica.

Sexual:

Cualquier acción que implique la vulneración en todas sus formas, con o sin acceso genital, del derecho de la mujer de decidir voluntariamente acerca de su vida sexual o reproductiva a través de amenazas, coerción, uso de la fuerza o intimidación, incluyendo la violación dentro del matrimonio o de otras relaciones vinculares o de parentesco, exista o no convivencia, así como la prostitución forzada, explotación, esclavitud, acoso, abuso sexual y trata de mujeres.

Económica y patrimonial:

Se produce cuando a la mujer se le niega el dinero necesario para satisfacer las necesidades básicas de supervivencia de la familia, especialmente de los hijos, o bien cuando una persona presiona a la mujer para que le entregue su dinero, bajo amenaza de daño físico o emocional.

Simbólica:

La que a través de patrones estereotipados, mensajes, valores, íconos o signos transmita y reproduzca dominación, desigualdad y discriminación en las relaciones sociales, naturalizando la subordinación de la mujer en la sociedad.

Señales de aviso

En general, es difícil darse cuenta de que una persona tiene una pareja abusiva. Incluso a la misma víctima, a veces le cuesta notarlo. Tanto las víctimas de abuso como las personas que lo cometen pueden tener una personalidad y nivel socioeconómico muy diverso. La mayoría de las mujeres que tiene una pareja abusiva no lo comenta con nadie. Y en muchos casos, están convencidas de que ése es el trato que merecen.

¿Qué hacer?

Lo primero que tienes que hacer es asesorarte en una asociación de mujeres especializada, en un centro de atención a la mujer de tu localidad, en tu centro de servicios sociales o en tu centro de salud.

Si tienes que salir de casa, prepara antes una identificación y busca una persona de confianza a la cual puedas acudir en caso de urgencia (familiares, amigos/as, vecinos/as)

Una vez asesorada, puedes interponer una denuncia y/o solicitar una orden de protección en juzgado de violencia sobre la mujer, Juzgado de Guardia, comisaría de Policía Nacional o comandancia de la guardia Civil.

Cuando detalles la violencia que has sufrido, cuenta todos los episodios de violencia que hayas vivido, cita a las personas que hayan sido testigos/as directos/as de la misma, identifica correctamente a tu agresor. Siempre que haya lesiones acude a tu centro de salud para hacerte un examen médico y pide una copia del informe médico. Tienes que tener en cuenta que las lesiones pueden ser físicas o psicológicas. Recuerda siempre que tú no eres la culpable de la violencia, el único responsable es el agresor.