Terapia de pareja por el bien del niño

El número de padres que buscan ayuda en la terapia de pareja por problemas con sus hijos crece constantemente. Muchos padres se culpan a sí mismos cuando surgen problemas de comportamiento con sus propios hijos. Tanto en el asesoramiento de parejas como en el asesoramiento matrimonial, hay un claro desarrollo que está provocando el auge de las horas de consulta dentro de la terapia de pareja.

Es evidente que cuando hay problemas con los hijos, los padres siempre tienen un papel que desempeñar. A menudo se trata de patrones de comportamiento bastante inconscientes que se transmiten de generación en generación, pero el estrés y el malestar permanente entre las parejas también tienen un efecto en el niño.

En la terapia de pareja se intenta averiguar de forma sensible y suave, junto con los padres, cuál puede ser la causa de que su hijo sea hiperactivo o demasiado retraído.


La reducción del estrés tiene que aprenderse

En el ajetreo de la vida cotidiana, a veces se pierde el sentido natural de la armonía y el aprecio. Si, por ejemplo, ambos padres trabajan y tienen que hacer frente a grandes exigencias, parte del estrés se lo llevan siempre a casa. Si no se tiene una estrategia propia para afrontar el estrés y reducirlo activamente, el estado de ánimo de la familia puede verse permanentemente alterado. Esto también influye de manera significativa en el estado de ánimo y el comportamiento del niño, y puede dar lugar a muchos comportamientos erróneos. Especialmente en estos malos tiempos de la pandemia, es fundamental para un desarrollo sano de los niños encontrar paz y seguridad en sus hogares. Necesitan más que nunca el calor, la atención y la seguridad de sus padres, por lo que hay que evitar por completo el estrés como estado de ánimo subyacente permanente. En el marco de la terapia de pareja o terapia matrimonial, esto puede quedar claro para las parejas y se pueden buscar enfoques de solución. Al incorporar más tiempo de calidad valioso, se puede promover activamente una comunidad positiva y reforzar la cohesión familiar. Si los padres aprenden a manejar mejor sus propios sentimientos y a anteponer el bienestar del niño, lo más probable es que esto tenga efectos positivos.


Rastrear los propios errores

Cuando la relación de los padres está en crisis, es importante asistir a terapia de pareja. Los niños no sienten nada más intensamente que la falta de amor de los padres entre sí. ¿Están pensando ya en una separación o hay una lesión no resuelta en la relación con tu pareja? En un debate conjunto, muchas cosas se aclaran y pueden abordarse activamente. Incluso una separación puede ser a veces la mejor solución para el desarrollo saludable del niño. Porque los frentes aclarados crean mucha más seguridad que el desacuerdo y el malestar permanentes. El desarrollo saludable de un niño depende de muchos factores. Y si no hay ningún trastorno biológico o relacionado con la enfermedad, el entorno social más cercano, así como la rutina diaria que se vive, determinan el comportamiento posterior del niño. Pero los padres no siempre tienen la culpa, porque la vida escolar cotidiana también alberga algunos peligros potenciales. Los desprecios permanentes, el acoso y el rechazo de profesores y compañeros pueden dejar graves huellas, pero ese es otro tema.

Si tienes problemas con tu pareja o sientes que los problemas en tu relación puedan estar afectando al comportamiento de tus hijos, no dudes en ponerse en contacto con un psicólogo en mentavio.