¿Qué es la autoestima?

La autoestima es la medida de aprecio o desprecio que sentimos hacia nosotros mismos. Es la consecuencia de nuestra autoimagen y autopercepción. En otras palabras, la autoestima es la consecuencia de quién pensamos que somos y qué tanto valor le damos a esta percepción.

En la actualidad leemos y escuchamos con frecuencia lo relevante que es la autoestima para el ser humano, pero ¿por qué es tan importante?

Los seres humanos somos seres relacionales por esencia. La calidad de nuestra experiencia de vida está grandemente medida por cómo nos relacionamos con nosotros mismos, con los demás y con nuestro entorno. Esto significa que una mala relación con nosotros mismos afecta la manera en la que nos relacionamos con los demás; así como muchas veces las relaciones con los demás, o con nuestro entorno, modifican cómo nos relacionamos con nosotros mismos. Es decir, muchas veces lo que escuchamos, experimentamos y observamos a nuestro alrededor afecta directamente nuestra autoestima; tanto positiva como negativamente. Vivir experiencias traumáticas, estrés excesivo, insultos constantes o dinámicas violentas puede reducir nuestra autoestima y orientarnos hacia interiorizar este desprecio, que originalmente era externo. Así como recibir afirmaciones positivas, aceptación, comprensión y apoyo estimulan una alta autoestima en nuestra persona. Esto, naturalmente, no indica una falla de carácter ni representa una crítica para las personas que padecen de bajo autoestima; más bien, se trata de entender los mecanismos que funcionan en su percepción y cuáles son los objetivos de ellos. En la gran mayoría de los casos, la baja autoestima y la desconfianza generalizada tienen causas reales y bien fundamentadas en la historia de la persona. La autoestima, suele ser un reflejo de nuestra historia, filosofía, cultura, deseos, miedos y arrepentimientos. Por lo demás, cuando hablamos de una alta autoestima, nos referimos a una persona con una actitud de mayor apertura y comprensión consigo misma y con los demás.

Más que valorar más un tipo de autoestima que el otro, es importante reconocer sus diferencias, orígenes y funciones. Entender nuestro nivel actual de autoestima puede ofrecernos información sumamente importante sobre nuestra personalidad y necesidades.