POR QUÉ ES NECESARIO INVERTIR EN SALUD MENTAL

Cuando hablamos de psicología estamos hablando de cosas tan familiares como nuestro estado de ánimo, nuestras ganas de hacer cosas, de relacionarnos con los demás o de conseguir aquello a lo que aspiramos. También mostramos nuestra psicología a la hora de expresarnos, ya sea verbalmente o a través de gestos y movimientos.

La psicología es nuestro mundo interno y por ello no visible, pero en ella se encuentran todas las creencias que en un momento dado tenemos acerca del mundo y las personas que lo habitamos. Con estas creencias en forma de valores, ideas o pensamientos vamos decidiendo nuestro día a día de manera más o menos consciente. Sucede que siempre estamos decidiendo, aunque lo hagamos de forma automática y en multitud de ocasiones hasta nos sorprendamos diciéndonos por qué hemos dicho esto o hecho tal cosa.

Sin ignorar el papel que juego la fisiología en nuestra psicología y al revés, lo que no se puede negar es cómo nos afecta nuestro mundo psicológico en el modo de conducirnos por la vida; así como en el entendimiento y manejo de todo lo que nos acontece en ésta.

De nuestra psique forman parte cosas tan importantes como las condiciones de nuestra vida que, dadas en un inicio, vamos creando a partir de cierta edad: nuestro desarrollo como personas, la calidad y cantidad de nuestras relaciones, cómo vamos incorporando todo aquello que nos sale bien y lo que no sale tan bien, la satisfacción con nuestro propio yo o el rechazo al mismo; conformando así un equilibrio personal o la falta de éste. También forman parte de nuestra mente las actitudes con las cuales intentamos conseguir aquello que más anhelamos, llevar a cabo nuestros propósito y no, bastante común, los de otras personas. En definitiva, estar en el mundo según quiénes somos y no quiénes no somos.

Nuestra mente no viene acabada de fábrica ni tiene un límite de desarrollo como en nuestras características físicas sí lo tiene, por ejemplo, la estatura. Consciente o inconscientemente, la mente nunca cesa, hace su labor como sabe y pugna por avanzar. Si colaboramos con ella y la vamos enseñando, evoluciona a nuestro favor; si no la ejercitamos o sufre por alguna dificultad se estanca, y así ni la mente ni la persona puede ser feliz. Cuando la vida interna de una persona se ha bloqueado o paralizado la vida externa empieza a verse afectada, y cuanto más dure en el tiempo este bloqueo más parcelas de la vida se verán afectadas y la insatisfacción y el deterioro no harán más que aumentar.

Si conocemos bien nuestra mente, la atendemos y la cuidamos podemos acabar convirtiéndola en nuestra mejor aliada. Ella posee los recursos más preciados y necesarios para nuestro normal desarrollo y crecimiento interno: inteligencia, motivación, curiosidad, lenguaje, capacidad analítica, capacidad espacial, memoria, emoción, planificación, creatividad, atención y muchos más. Si la imaginas un músculo, ejercítalo, desarróllalo y enséñale lo que puede hacer por ti.

El desarrollo interno de una persona no puede estancarse, su buen funcionamiento es un indicador de salud psicológica. Recuerda, que no se vea no quiere decir que no esté, cuando sientas que algo no va en tu interior, acude a profesionales lo antes posible.

Autora :Rosa Noguera Rodríguez.
Psicóloga Sanitaria.
Colegiada: AN07207.