Ni “Superman” ni “charlatán” ¿qué debo esperar de mi psicólogo?

Expectativas de la psicología

El ser humano ha estado siempre en búsqueda de respuestas: desde los mitos y leyendas de la antigüedad; las brujas, videntes y hechiceros; los sacerdotes y líderes espirituales; y, en la modernidad, los psicólogos y psiquiatras. Por lo tanto, la expectativa de que alguien con mayor conocimiento pueda ver claramente el camino a seguir, dentro de las turbulencias de nuestra mente, es tanto esperanzadora como dañina: todo depende del nivel de expectativa que tengamos.

Es común escuchar a pacientes que, desilusionados, regresan de su primera o segunda sesión con el psicólogo sin haber escuchado la solución precisa de sus problemas, como si esta expectativa fuera un vestigio de las visitas con el vidente o lector del tarot, quien, de manera segura y metafísica, reconoce tu pasado, presente y futuro y te da la solución a tus problemas en un par de horas. En el otro extremo, escuchamos a pacientes que llevan 4 o 5 años en terapia, cuestionando la ética profesional de su terapeuta y lamentándose por los avances mínimos percibidos durante su tratamiento (y los costos de este). Por lo tanto, ¿qué expectativas debo tener de mi psicólogo?

En nuestro círculo cercano, encontramos a quienes colocan a sus psicólogos en figuras casi divinas (sin las cuáles no podrían seguir adelante) o quienes hablan de la psicología y psiquiatría como la más grande estafa y abuso de poder en la medicina moderna. Como es de esperarse, aspiraremos a estar en el justo medio.

Naturalmente, las expectativas hacia nuestro terapeuta dependen de múltiples factores: nuestra historia personal, nuestro país de origen, nuestras creencias, los honorarios del terapeuta, la urgencia de nuestra situación, etc. Sin embargo, podemos comenzar con algunos puntos que nos ayudarán a generar una expectativa sana sobre la psicoterapia.

  • El psicólogo no es poseedor de la verdad ni tiene un acceso privilegiado a ella.
    • Un profesional de la salud es un humano que ha entrenado su conocimiento científico y crítico sobre la mente humana y su funcionamiento. Sin embargo, el psicólogo o psiquiatra tiene un acceso restringido por sus propias limitantes físicas. Su conocimiento se basa en la observación, interpretación y deducción. Su interpretación y acercamiento es entrenado y más confiable que el del ciudadano común, pero no es infalible.
  • El psicólogo comete errores
    • Es difícil pensar que la persona en la que depositamos nuestra mayor intimidad puede cometer errores, precisamente cuando quisiéramos la certeza más grande de su parte, pero esperar que el psicólogo puede o debe ser infalible nos llevará a una decepción garantizada.
  • El psicólogo te dará un tratamiento científicamente comprobado.
    • Los profesionales de la salud mental están entrenados para diagnosticar e intervenir con herramientas científicamente comprobadas para entender tu situación y apoyarte con tus necesidades psicológicas. A diferencia del consejero, amigo, familiar o curandero, el psicólogo está entrenado (cuando tienen las certificaciones correspondientes) para ejercer su profesión de manera ética y con una intervención positiva, y no prejuiciosa.
  • El psicólogo no podrá (ni deberá) eliminar el sufrimiento en tu vida.
    • El sufrimiento, la ansiedad, la pérdida, la enfermedad y la duda son componentes naturales de la vida. Esperar que la atención médica o psicológica te hará inmune a estos componentes es el escenario perfecto para una frustración grande. El psicólogo podrá ofrecerte herramientas para lidiar con estos temas o verlos desde una perspectiva diferente, pero no debe orientarte a eliminarlos. De hecho, en la mayoría de los casos, la psicoterapia precisamente busca ofrecerle un espacio al paciente para que experimente e interprete lo desagradable en su vida.
  • El psicólogo no puede intervenir directamente en tu mente, pero tú sí.
    • A diferencia del sistema biomédico, y, en muchos casos, el psiquiátrico, mejorar con una pastilla o una intervención quirúrgica directano es posible en el área de la salud mental. Efectivamente, es cierto que muchos trastornos psicológicos provienen de causas biológicas que deben ser atendidas por un psiquiatra o neurólogo; pero para aquellos casos en los que las causas no son neurológicas, no existe una intervención posible directa del psicólogo en tu salud. Esto significa que la mayoría de los cambios necesarios los tendrás que realizar tú. Sin duda que el psicólogo estará para guiarte en el camino, pero, como los dichos populares indican, el camino lo tendrás que recorrer tú. Esto nos lleva a uno de nuestros puntos más importantes:
  • Si no deseas cambiar, será prácticamente imposible hacerlo.
    • La participación y consentimiento del paciente para su mejora es un sine qua non de la psicoterapia.  Recuerda que somos seres libres para elegir una gran cantidad de decisiones en nuestra vida. Si un psicólogo observa un patrón conductual o relacional que probablemente afecta tu salud, será imposible cambiarlo si no lo consideras necesario.  
  • La relación terapéutica se basa en la colaboración equitativa, no en la obediencia.
    • La función de toda terapia es la salud y autonomía del paciente y no la generación de una relación dependiente a futuro. Sin duda que, sobre todo al inicio, el paciente puede, y debería, apoyarse en el psicólogo: de la misma manera que se utilizan las muletas después de una lesión. Sin embargo, se aspira a que el paciente recupere su independencia y concluya pronta y satisfactoriamente con su tratamiento.  La labor del profesional de la salud es estimular una consciencia sobre tu propia salud mental que te permita generar cambios benéficos para tu vida. Su objetivo no es establecer una relación de poder en la que se espere tu obediencia a cambio. Se trata de un acuerdo de cooperación y no de mandato.   

Artículo escrito por Santiago Celorio Galán