La generación Alpha y sus desafíos

Muchos de nosotros nacimos en una época en que algunos gadgets no existían o eran de uso masivo. El antiguo radio, la máquina de escribir, la calculadora, el transistor, el walkman, el discman, el Nintendo, los beepers (buscapersonas), entre otros, hacen parte ya de una serie de artefactos que recordamos con cariño y añoranza.

Antes se decía que el niño nacía con el “pan debajo del brazo” como una referencia a la fortuna de una nueva vida, a la suerte que podría efectivamente tener esta persona en su edad adulta y al hecho de que un nuevo miembro de la familia podía implicar un aporte en términos de un miembro más que podría contribuir a la economía y sostenimiento general de la familia.

Ahora, en nuestros días, muchos niños parecieran nacer más bien con el celular pegado al cuerpo como una especie de “nuevo órgano” del ser viviente. 

Esto no implica que un nuevo niño haya dejado de considerarse algo positivo en sí mismo.

La época actual no es la era industrial, la del ferrocarril, el barco de vapor y la construcción y crecimiento de fábricas, ciudades, carreteras, etc.

En la actualidad  la producción se mueve a otra escala, la economía y la política, con sus relaciones y efectos sociales, han cambiado drásticamente. 

El uso de la tecnología y la manipulación de la naturaleza, los sueños y proyectos que ya no hacen parte de películas de ciencia ficción futuristas y lejanas, han ocasionado desarrollos y conquistas positivas pero al mismo tiempo las más impresionantes y paradójicas alteraciones en los sistemas humanos. 

Las consecuencias no han tardado, develando el grado de insistencia de una pulsión mortífera que habita al ser humano y que insiste en expresarse con mayor fuerza, en la medida en que se trata de desalojar con puro tecnicismo y un tratamiento deshumanizado del hombre por el hombre.

Sin duda, así como el desarrollo de sustancias antibacteriales ha creado bacterias cada vez más resistentes, lo mismo ha pasado con actos criminales y violencias. La finura de los sistemas de control que se basan en combatir y lucrarse con el dolor y sufrimiento humano, desconociendo principios de servicio y cuidado genuino por el ser y su particularidad, manipular a las personas para beneficio individual y fallan siempre al final. 

¿Por qué?

Claramente conviene multiplicar problemas para vender más.Las catástrofes y pandemias son crudas caras y revelaciones de una parte del problema.

Una de las cuestión durante esta nueva invasión de virus es por ejemplo el uso de tapabocas para muchas poblaciones. ¿Cómo explicar el mundo antes y después a las generaciones que recién están naciendo? Cada bebé parecerá nacer no con un pan debajo del brazo, o un celular solo en la mano sino una mascarilla adicional “cosida” a la cara. Caminamos por las calles y vemos ojos, no hay nariz, no hay boca. Muchas veces ni sabemos de quién se trata ese con el que podemos cruzarnos o ni siquiera cruzamos…

¿Facilitan ciudadanos con la cara cubierta la vida privada? ¿Permite acaso un anonimato que pudiera elevar la criminalidad? ¿Puede alguien servirse, además de protegerse contra virus, de alguna manera específica y adicional, buena o mala en el uso de este “nuevo gadget” o parte del vestido diario?

Planteemos una manera para resolver la cuestión: 

La arquitectura moderna ha permitido pensar nuevos ambientes que aportan estrategias y objetos adecuados para el manejo de la crisis sanitaria actual, con diseños que facilitan la limpieza y ambientes con ventilaciones y espacios más saludables.

Esto ha posibilitado formas para resolver problemas, convivir y sobrevivir, usando nuevos desarrollos tecnológicos, estrategias, escenarios y nuevos hábitos. 

El aseo y protección, así como los dispositivos de comunicación y electrónicos, no son en sí mismo negativos o positivos. ¿Cómo procurar su buen uso y valoración para la protección de la vida y privilegie la pulsión de vida y no la de muerte?

Ya no estamos ante la generación Z, la de ahora es la generación alpha o T, entendida como aquella cuyo mundo está centrado en lo táctil. De esta manera, se trata de personas que usan de manera novedosa el internet como una herramienta de utilidad mayormente social y de colaboraciones.

Google, Facebook y Twitter fueron creadas luego de 2000 y se hicieron populares después. A su vez, la geolocalización, los dispositivos táctiles, la portabilidad de dispositivos, la conexión en todo momento y lugar, la generación compartida de contenidos y su socialización son elementos clave en la vida cotidiana de estos jóvenes.

En la medida en que estas tecnologías y tendencias, con sus concepciones de mundo, reciben a los nuevos bebés, podría decirse que aún un pequeño desde sus primeros años ya habita el mundo virtual. Tiene, de hecho, algún tipo de presencia en Internet al cumplir los seis meses de edad.

Diferente a la tecnología digital está la analógica, que se considera más “atrasada”. La analógica puede tomar infinitos valores en continuos. Ocurre por ejemplo para la temperatura (tomada por termómetros tradicionales), la energía. 

Lo digital sólo toma dos valores, 0 o 1, es discreta, no es continua. Piense en un termómetro digital, o en un símbolo de encender aparatos, en donde sólo hay ON y OFF.

Al nacer, la generación táctil lo hace con la tecnología digital desarrollada. Esto quiere decir que no tienen referencia en el mundo analógico para muchas de sus actividades diarias. 

Al crecer con tecnologías digitales de información y comunicación, el esfuerzo de adaptación es mayor cuando tienen que realizar tareas cotidianas sin conexión a internet (por ejemplo).

Las implicaciones en su conducta son varias:

  • Están acostumbrados a respuestas inmediatas de los dispositivos.
  • Dan por hecho (es un “must” de la vida) la conexión a internet, en el momento en que no hay o sea… es como si el mundo desapareciera, se vive como una carencia de hecho.
  • Están acostumbrados a una interacción de su cuerpo con los dispositivos, sin mediar aparatos ortopédicos.
  • Se acostumbran a trabajar en red de forma colaborativa. Replican este comportamiento en el mundo desconectado.
  • En especial, el mundo está para “ser tocado”: se toca la computadora, el teléfono inteligente o unas gafas de realidad aumentada, internet y las aplicaciones se tocan, se pellizcan, se lanzan, etc.
  • No diferencian convenientemente entre lo público y lo privado, se desdibujan las barreras o no se delinean bien. Esto implica inconvenientes porque, al socializar la mayoría o todos los aspectos de su vida, se arriesgan abusos y violencias.

Para padres y maestros, son todo un reto. Lo mismo ocurre en ambientes de trabajo Aquel que quiera estar a su altura, comunicarse, ha de aprender el uso y el sentido de la tecnología en sus vidas y mundos.

La realidad de estos niños no se verá gravemente afectada por el uso de desinfectantes, caretas, una mascarillas. Han nacido o van a nacer en un universo con seres que tal vez usen siempre guantes y mascarilla en espacios públicos, en donde el distanciamiento implique cambios para actividades de reuniones masivas o espectáculos. 

Al estar su realidad fundamentalmente generada en las pantalla, los órganos del cuerpo que usan son diferentes a los de otras generaciones en el sentido de el imperio de lo visual y táctil. La sexualidad cambia, también, la familia, se generan nuevas maneras de estar con otros, de habitar y alojar experiencias.

Con el Internet y los desarrollos, ¿serían en efecto un futuro para planeta? O cabe más bien preguntarse si acaso justamente este crecimiento hace trampa a la humanidad por producir, por ejemplo, excesos y acumulaciones, contaminación y plagas.

¿Es este modo de vida lo que ahora hace al planeta gritar en alarma con los virus y bacterias?

Si estos jóvenes depende de lo tecnológico ella para existir….¿qué futuro entonces? ¿Cómo imaginar los paisajes, la ciudades, los hogares?

Nota adicional para padres, maestros, jefes, líderes, adultos en general: 

¿Cómo crear un ambiente en donde convivan varias generaciones diferentes? 

Parte del desafío de está en saber delegar las diferentes actividades, encargar tareas, atribuir funciones.

 Esto permite aprovechar las fortalezas de cada una de las personas del grupo o institución. 

También es importante capacitarse o aprender, teniendo experiencia y conocimiento sobre el uso de la tecnología, sus avances, beneficios y aspectos problemáticos. Esto mejora la comunicación, interacción, el desarrollo de emociones y escenarios para el diálogo y los acuerdos.

Conocer al grupo, a las personas, percibir y analizar, conocer fortalezas y debilidades, saber determinados aspectos de su historia, origen, cultura, preferencias, habilidades, respetando vidas privadas es primordial y deseable.

Esto aporta motivación, mejores ambientes, entendimientos y alegría.

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Autora : Astrid Álvarez de la Roche
Psicóloga, Analista, Asesora.

Referencias consultadas

https://www.huffingtonpost.ca/entry/what-is-generation-alpha_ca_5dde809ae4b0913e6f7719c8

https://forbes.co/2020/04/03/red-forbes/como-vive-cada-generacion-los-cambios-del-covid-19/

https://www.dreig.eu/caparazon/generacion-post-pandemia/

https://www.infobae.com/america/mundo/2020/06/24/la-casa-la-oficina-y-la-ciudad-como-va-a-cambiar-la-arquitectura-por-el-covid-19/

https://www.lanuevacronica.com/artistas-y-arquitectos-reflexionan-sobre-el-futuro-de-las-ciudades-tras-la-pandemia

www.treehugger.com/bring-back-open-air-school-4847934