¿Cómo saber si tengo la autoestima baja?

Determinar nuestro estado de autoestima de manera infalible es difícil. La autoestima es un sentimiento sui generis; es dinámica y no permanente. Podríamos decir que una persona promedio tiene varias fluctuaciones en su nivel de autoestima durante un periodo determinado. Es común sentirse más o menos satisfecho con uno mismo según los triunfos y pérdidas en la vida, los sucesos sociopolíticos, la condición económica, la edad, el estado de salud y muchos otros factores. Esto es perfectamente normal. Sentir una baja autoestima producto de una circunstancia temporal, como un divorcio o un despido, es una reacción natural y no debería de verse como un indicador grave. Sin embargo, si durante un periodo extendido de tiempo la autoestima permanece baja, sus fluctuaciones son demasiado frecuentes o permanecen en el rango de los negativos, es posible que necesitemos solicitar ayuda de un profesional de la salud mental.

Te compartimos 4 preguntas que te pueden ayudar a distinguir si tu autoestima es demasiado baja.

  • ¿Dudas constantemente de tus capacidades o de las intenciones de los demás?
    • En sí, la duda es un mecanismo sano para reflexionar antes de actuar. La duda busca prevenir un potencial problema. Sin embargo, si desconfiamos demasiado de nosotros mismos o de los demás en situaciones que no demuestran ser un potencial peligro, puede indicar que no consideramos ser capaces de lograr algo, o de lidiar naturalmente con el surgimiento de un problema.

  • ¿Dudas sobre tu atractivo físico o intelectual, o lo presumes desmesuradamente?
    • En varias ocasiones nos menospreciamos o sobrevaloramos para evadir una relación directa y honesta con nosotros mismos. Tener una alta autoestima no significa percibir sólo cualidades positivas de nosotros mismos, sino tener una percepción mesurada, íntegra, y completa de nuestra personalidad: con las partes que nos son fáciles y difíciles de aceptar.

  • ¿Te colocas en situaciones de sobreexplotación o de aislamiento excesivo?
    • Ahora más que nunca, aislarnos de la tecnología y la sociedad puede ser una de las mejores herramientas de recuperar tranquilidad y cordura. Sin embargo, cuando tenemos una autoestima baja, una manera nociva de escapar de nosotros mismos y del mundo es aislarnos de la vida para protegernos. Lo inverso también es cierto: sobrecargarnos con trabajo, compromisos sociales exhaustivos, interacciones en las redes sociales, estudios, viajes, deportes, etc. es, muchas veces, una máscara muy eficiente para evadirnos.

  • ¿Consumes alimentos, drogas, alcohol o entretenimiento de una manera que afecta a tu salud física, mental o social?
    • Mientras que un comportamiento esporádico de oscura diversión puede ser considerado por muchos como el remedio perfecto para la vida monótona moderna; lamentablemente, la diversión peligrosa se puede convertir en una evasión constante, más que en una trasgresión esporádica y liberadora. Estos alicientes cumplen diferentes funciones según el caso: aceleración, relajación, brotes creativos, diversión, ligereza, rebeldía, serenidad, sensación de orden. Aunque todos estos estados son sanos para una mente crítica y activa, en el momento en que se convierten en rutas de escape para evadir la confrontación con uno mismo, acarrean consecuencias peligrosas para la autoestima.

Para concluir, es importante recalcar que es perfectamente natural tener la autoestima baja. En ningún momento esto debe ser motivo de vergüenza o desvalorización. A lo que debemos aspirar es a tener una consciencia más alta de cuándo y porqué entramos en etapas de autoestima baja. Más que rechazar nuestro estado de autoestima, el mejor camino será siempre comprender y atender las necesidades psicológicas que este estado nos revela.

Artículo escrito por Santiago Celorio Galán